Consejos de viaje

7 consejos para no lamentar tu viaje en solitario

Por en 17 agosto, 2015
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Cuando viajas SOLA(o), lejos de casa, es muy normal que te invada un nerviosismo y miedo “adicional” al que normalmente puedes sentir aún viajando acompañada(o). Es lógico comerte la cabeza pensando en cómo te podrá ir estando sola(o) en otros lugares, apartado de tu zona de confort, sin nadie que te conozca ni pueda ayudarte en caso surja algún imprevisto.

Es decir, te envolverán una infinidad de dudas e interrogantes sobre si fue una buena decisión hacer un viaje en solitario, pero… ya tengo un artículo sobre este tema, así que te dejaré el enlace por aquí para no extenderme tanto…

Lo que realmente quiero recalcar en este artículo son las acciones importantes que deberías poner en práctica al viajar sola(o), para de esta forma no lamentar ninguna mala experiencia durante tu trayecto.

Y dicho esto, paso rápidamente a enumerar 7 consejos que ahora mismo traigo en mente y que de alguna y otra manera he aprendido ya sea por mi propia experiencia (o la de otros) durante mi aventuras viajeras en solitario.

1. Administra bien tu dinero

Ya sea lo tengas en efectivo o en tarjeta, debes cuidar muchísimo tus gastos estando de viaje, especialmente si vas en plan “ahorro”.

Sucede que a veces al encontrar el cambio de moneda local mucha más barata a la nuestra, se nos da por gastar sin control nuestro querido “efectivo” o nos pasamos pagando con “el plastiquito”todo lo que se nos viene en gana. Al actuar de este modo sólo corremos el riesgo de quedarnos sin dinero o de llegar “a duras penas” al final de nuestro viaje.

Aprendamos a administrar nuestro dinero de la mejor manera para así evitar malos ratos y sustos innecesarios.

2. Extrema el cuidado de tus pertenencias

Siempre que he viajado sola y me hospedado en algún  hostels o albergue juvenil, he conocido a por lo menos una persona que me ha contado que se le perdió algo durante sus viajes. O algo peor, que le robaron ya sea en la calle y hasta en el mismo hospedaje!

Lo segundo es más probable que suceda aunque no lo queramos, pero ¿que se te pierda algo por descuido o por andar pensando en el mundo de Yupi? honestamente me parece increíble. Y no es que exagere, pero cuando uno viaja tiene que tener todos sus sentidos puestos sobre sus pertenencias y más aún si estás sola(o). Es decir debemos vigilar muy bien nuestra cartera, nuestros documentos, nuestra cámara fotográfica, nuestro teléfono móvil, etc.

En todo el tiempo que he viajado sola (o acompañada) JAMÁS se me ha perdido nada de nada… ni tampoco me han robado. Y con esto no quiero decir que en el futuro no me pueda suceder, porque nadie está libre de un robo… pero de lo que sí estoy segurísima es que descuidada al menos no me pillarán nunca, se los puedo asegurar!

Sin bromas, al compartir habitación con otros viajeros, extremo mis cuidados y a veces exagero. Pues me he vuelto muy desconfiada con el mundo entero. Para ser más explícita con ejemplos… duermo con mi bolso debajo de mi almohada y ato la correa a mi mano o lo cruzo al cuerpo. Mi cámara fotográfica (que vale aclarar que me ha costado lo suyo) la cuelgo al cuello hasta para ir al baño. Y ya si me incomoda demasiado… pues utilizo el armario que me corresponde en la habitación y le pongo candado (si no tienes candado te lo venden en la recepción del hospedaje a unas pocas monedas, aquí no hay excusas). Además, reviso mil veces mi bolso, para asegurarme que esté todo “completo” y que no falte nada antes de salir de mi hospedaje.

¿Maniática?… no lo sé… quizás. Sin embargo, creo que jamás deberías dejar tus pertenencias sin vigilancia, a vista y paciencia de tus compañeros de cuarto… hay que ser muy desconfiados de todo y de todos.

A veces he sido testigo de gente que ha dejado sus cámaras fotográficas o billeteras con dinero sobre su cama y se han ido a pasear bien sueltos de huesos. Recuerden que “La ocasión hace al ladrón” y no hay que ir tentando a los demás de semejante manera.

3. No te emborraches (o algo peor)

O si vas a emborracharte, por favor asegurate antes de dejar tus pertenencias en tu hospedaje bajo llave. Una persona que viaja en solitario y se va de fiesta hasta embriagarse (sin olvidarnos de las drogas), está corriendo muchos riesgos. Especialmente si eres mujer y no tengo que explicar las razones, pues esas ya todos las conocemos de sobra.

¡OJO! y con esto no estoy yendo de cucufata diciéndote que te quedes en el hostel y no salgas de copas o a bailar durante la noche, porque yo, a veces, también lo hago.

Sin embargo ( y aunque no esté hablando necesariamente de mi experiencia personal), he visto diversos casos de “ingenuos” o “novatos” en el arte de viajar, a quienes les pasa cada cosa a causa del alcohol… para alucinar en colores!

Como por ejemplo, la anécdota que le sucedió a un chico de mi hostel en Praga el pasado mes de julio.

Resulta que este chico se había emborrachado recién llegadito a esta ciudad… y había terminado “la marcha” quién sabe en dónde… aunque él afirmaba que era en pleno centro. Pues resulta… que al día siguiente día, al despertarse en la banca de una plaza…. no recordaba nada, ni siquiera en que hostel se estaba hospedando, pues no se acordaba ni del nombre, ni de la dirección, ni nada. Además, por andar borracho, también había perdido su teléfono móvil y no llevaba ninguna información consigo. En fin, no sé que más le pasaría a este chico realmente… pues seguro nos contó lo que quiso, el caso es que para su buena suerte, un hombre que conoció en la calle le ayudó buenamente a regresar al hospedaje. ¿Se imaginan? ¡qué bochorno! Y aunque esta anécdota tuvo un final feliz…. desde luego pudo haber terminado en algo peor.

En conclusión, tienes que cuidarte muchísimo estando de viaje, ( y en general todo el tiempo), pues estando ebria(o), sola(o),  por calles desconocidas y en medio de tanta gente extraña, podrías convertirte en la víctimas de un robo, secuestro, violación o algo mucho peor que convierta tus “dulces vacaciones” en unas muy amargas.

4. No te vayas con el primero(a) que conozcas

Guardando relación con lo dicho anteriormente… ¡Por favor! cuida tu integridad física y compórtate siempre como lo que eres: un ser pensante.

Y aquí no sólo me refiero a esas personas que viajan solas, solteras y en busca de alguna aventura amorosa. Sino también a aquellas personas que se consideran muy “amigables” a decir basta, muy sociables y muy introducidos a otras culturas. Y con ese pensamiento se van con la primera persona que se le cruza por el camino.

NO!!! hay que ser muy cautelosos con nosotros mismos y más aún en los tiempos en que vivimos, pues no toda la gente es buena en este mundo señores. Y aunque creo firmemente que viajando solo(a) se puede hacer muchas amistades (algunas hasta duraderas), pienso que no deberíamos ser tan confiados en nuestras relaciones con los desconocidos.

Quizás no sea tan riesgoso entablar una amistad con alguien que conoces durante un tour organizado o con alguna persona que se hospeda en tu mismo hostel, pero quizás sí sea peligroso el hecho de subirte al coche de un extraño que conociste en un bar, o desplazarte a zonas desconocidas (y no necesariamente turísticas) con una persona de la que apenas tienes referencias. Ese tipo de decisiones tienen muchos riesgos de por medio, pues según nos hemos enterado por los medios de comunicación, lamentablemente muchos de estos casos de “amistad aventurera”, han finalizado en robos, violaciones y/o asesinatos a manos de seres inescrupulosos que andan al acecho de turistas incautos y/o demasiados confiados.

5. No vayas en plan “yo como y bebo de todo”

Y aunque soy de las personas que ama probar los potajes y bebidas típicas del lugar que visito, intento, en lo posible pensar en mi estómago.

El cambio de agua, la preparación y la manipulación de los alimentos, las especias utilizadas, etc., son elementos que contribuir a sufrir cambios significativos en nuestro estómago.

Así que si no quieren enfermarse estando de viaje, tengan mucho cuidado con lo que se llevan a la boca. Es mejor prevenir antes que lamentar. Enfermarse del estómago y pasar la mayor parte de tu viaje en el baño tiene que ser muy triste.

Muchos hospedajes juveniles, además de incluir un desayuno “gratuito” en la tarifa, cuentan con una cocina bien equipada en donde puedes cocinar (valga la redundancia) y guardar tus alimentos. En este caso tienes que ir al supermercado y comprar tus propios ingredientes para cocinarte tú mismo y de esta manera evitar infecciones estomacales comiendo en la calle.

6. No te quejes de la cultura ajena

Si hay algo que no me cabe en la cabeza, son aquellas personas que viajan a otros lugares y se la pasan criticando, comparando o quejándose de la gente y de la cultura del lugar que visitan.

Me he chocado con gente que durante el desayuno se quejaba del clima, de la comida, de el comportamiento de la gente, de los precios y hasta del sabor de el café y el agua.

¡Qué insoportable escuchar frases como: “Este lugar es muy frío y gris”, “¿La gente que atiende cara al público es muy sosa”, “El café aquí es muy flojito… no se compara al nuestro”, “¿Por qué el desayuno tiene que ser tan intenso, en mi país se come más sano?, ¿ Por qué hay frijoles y salchichas para desayunar… en dónde está el yogurt, el cereal y las tostadas? y etc, etc, etc.

Una cosa es que te encuentres con situaciones o comportamientos que no te agradan o te parecen extraños a tu cultura, pero otra muy diferente es que te vayas quejando, comparando o criticando todo durante tu viaje.

Personalmente creo que alguien que hace esto no es un verdadero viajero, amante del mundo y de todo lo que le rodea. Para mí se trata de un simple turista que decidió viajar porque estaba aburrido en casa o porque no tenía nada mejor que hacer en su vida. Sinceramente creo que alguien que va de viaje con esa actitud mil veces debería invertir su dinero en otras cosas.

7. Acostumbrate al equipaje liviano

Yo, como muchas mujeres supongo, siempre he tenido un problema a la hora de hacer el equipaje. Y es que yo era de las que metía “la casa entera” en mi maleta, sino me creen lo pueden comprobar en el siguiente artículo.

Finalmente, y recién en mi último viaje en julio de este año, decidí que llevaría conmigo sólo equipaje de mano. Es decir, una maleta de 10 kilos y así hice. Estuve fuera dos semanas y créanme que aunque al principio fue muy difícil para mí prescindir de algunas cosas que creía importantes (y digo creía porque era sólo eso… una creencia), como mi secadora y plancha de pelo, ropa y zapatos extras para cada ocasión, cremas de todo tipo, toallas de distintos tamaños, etc.

Pero poco a poco aprendí que si mi ropa se ensuciaba podía ir a la lavandería a lavarla, pues siempre puedes encontrar alguna, ya sea en el mismo hospedaje o en zonas turísticas y tampoco es que sean tan caras. Además, en todos los hosteles que estuve encontré una secadora de pelo disponible para los huéspedes.

Por lo tanto, si quieres evitar el martirio de llevar una maleta enorme y pesada (y de la incomodidad de trasladarla a través del aeropuerto, las calles, el metro, los autobuses, etc.),  has como yo e intenta llevar una pequeña, … ya verás que de inmediato notarás la gran diferencia.

 

Texto y fotografía: Libia CV


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