Retales del Mundo

La Casa de Ana Frank en Ámsterdam

Por en 5 junio, 2014
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La Casa Museo de Ana Frank es uno de los lugares imprescindibles para visitar en Ámsterdam. Este histórico museo fue en su momento, el lugar que albergó y ocultó durante dos años a la familia Frank. Una familia judía que huía de la persecución nazi durante la Segunda Guerra Mundial.

La Casa de Ana Frank es en la actualidad un museo situado en el centro de la ciudad holandesa, no muy lejos de la plaza Dam, exactamente en el edificio de la calle Prinsengracht 263 – 267. Este lugar se ha convertido en uno de los museos más visitados del país, pues recibe nada más ni nada menos que 1.2 millones de visitantes al año.

Un poco de historia

La popularidad de esta casa radica por haber sido el escondite de los judíos Ana Frank y su familia. Compuesta por Otto Frank, su padre, Edith Frank, su madre y Margot Frank, su hermana mayor. Al igual que otras cuatro personas, quienes tras huir de la Alemania nazi buscaron refugio en Holanda durante la guerra.

Sin embargo, las tropas de Hitler invaden también Holanda. Es entonces cuando Otto Frank, un empresario judío dedicado a la elaboración de mermeladas, decide junto a su esposa Edith refugiarse en un lugar oculto que él mismo preparó, en el mismo edificio en donde funcionaba su fábrica.

Se trataba de una casa “relativamente” grande que estaba escondida tras un librero giratorio que conectaba con la casa principal. Esta estaba dividida en ambientes estrechos en donde cabían dos familias. Un lugar oculto al que sólo tenían acceso las personas que les ayudaban a esconderse, pues ellos eran los únicos que sabían que estaban ahí. Estos les llevaban alimentos, ropa y noticias sobre el desarrollo de la nefasta guerra. Ellos eran su único contacto con el exterior.

El escondite fue denominado como “La casa de atrás”. El lugar en donde la familia Frank logra ponerse “a salvo” durante dos largos años. Es durante ese transcurso de tiempo, entre 1942 y 1944 que Ana Frank, con sólo 13 años, escribió su célebre diario de vida.

En agosto de 1944 los refugiados de “La casa de atrás” son delatados por una llamada anónima a los miembros de la Gestapo, quienes finalmente ingresan al refugio y arrestan a Ana y a los demás, siendo todos inmediatamente enviados a los campos de concentración. Ana frank fallece unos meses después de su captura, a la edad de 16 años, víctima de una epidemia de tifus que se extendió rápidamente entre los prisioneros.

El Diario de Ana Frank

El Diario de Ana Frank fue publicado en el año 1947, por iniciativa de su padre, quien fue el único miembro de la familia que sobrevivió al holocausto.

En este diario la niña narra su vida cotidiana durante los dos años que permaneció escondida y encerrada bajo el temor y la sombra del nazismo. En el diario, Ana expresa sus miedos, su pesares, sus alegrías, sus enojos, sus ilusiones y desilusiones como cualquier otra adolescente. Incluso estando en su encierro se enamora de Peter Van Pels, su compañero de refugio.

Además, sueña con que la guerra acabe pronto, para así poder recuperar su libertad y convertirse en una gran escritora. Su diario está escrito a maneras de cartas sueltas que reflejan sus estados de ánimo según el transcurso sus días. El Diario de Ana Frank tenía nombre propio, ella le denominó “Kitty”. Puesto que sólo así podía sentirse más en confianza a la hora de escribir, como si le estuviese contando sus cosas a una íntima amiga.

La Casa Museo

En el recorrido por la casa museo se pueden apreciar las habitaciones en donde dormían Otto Frank y su esposa Edith, su hermana mayor Margot y la misma Ana. Sin olvidar las habitaciones de los tres miembros de la familia Van Pels y al dentista Fritz Pfeffer. También se pueden observar los despachos que tenían las personas que ayudaban a la familia en su escondite así como el almacén que tenía el padre de Ana.

Es inevitable sentirse triste mientras observas las habitaciones de la casa e imaginas como pudo ser la vida de aquellas personas quienes vivían angustiados y temerosos de algún día ser descubiertos, huyendo de la mismísima muerte. Pero lo más emotivo es, sin duda alguna, la habitación de la pequeña Ana. El lugar en donde escribió con firmeza las duras líneas de su diario.

En su cuarto aún se pueden apreciar las fotos de estrellas de cine, personajes de la realeza y postales de revistas que Ana pegaba armoniosamente en las paredes, buscando así decorar y darle un poco de vida a su “oscura” habitación. Y aunque el papel de las paredes y las fotos han tenido que ser restauradas debido al deterioro de los años (por lo menos en tres ocasiones), aún hay partes originales que permanecen intactas.

Algunas de las frases más sobresalientes del diario de Ana Frank están impresas en distintos ambientes de la casa, en los idiomas alemán e inglés. En este museo se encuentra, también, el diario original entre otros escritos sueltos que dejó la niña antes de morir. Además, los visitantes pueden acceder a colecciones y exposiciones temporales que relatan la persecución de los judíos y tratan temas sobre el racismo y fascismo contemporáneo.

Al igual que la mayoría de museos en el mundo, La Casa Museo de Ana Frank, posee una tienda en donde se venden libros, tarjetas, postales entre otros souvenirs. No está demás recordar que debido a su éxito, El Diario de Ana Frank ha sido traducido a más de 70 idiomas en todo el mundo.

Finalmente, al término de nuestra visita, y muy cerca al edificio de Prinsengracht, podremos hacernos una foto junto a una estatua de bronce levantada por el artista holandés Jett Schepp en honor a la niña. La pequeña escultura se encuentra justo en la plaza Westermarkt, lugar en donde vivió Ana antes de esconderse.

Texto: Libia CV   Fotografía: Creative Commons

 

Consejos para la visita

  • Es muy importante que antes de visitar la Casa Museo de Ana Frank hayas leído su diario. Sólo de esa manera podrás conectarte y entender la historia de este edificio a través de todos los objetos que veas y leas durante tu recorrido.
  •  La Casa de Ana Frank tiene un significado muy especial para los holandeses y para la mayoría de visitantes en general. Es por eso que durante todo el recorrido por la casa, la gente suele guardar mucho silencio, limitándose sólo a observar. Una manera ejemplar de guardar respeto a la memoria de las personas que allí se escondieron.
  • Está completamente prohibido hacer fotos durante la visita a la Casa Museo de Ana Frank.
  • Si visitas el museo trata de hacerlo temprano, normalmente llegar antes de las 9:00 am. que es cuando se abren las puertas. De lo contrario puedes encontrarte con colas interminables y que tarden horas en avanzar. Otra opción es adquirir las entradas directamente a través de Internet. Para más información sobre los días y horarios de apertura visita este link oficial.

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