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Machu Picchu, maravilla del mundo moderno

Por en 30 agosto, 2018
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Finalmente llegó el día más esperado durante todo mi viaje al Cusco, el de visitar las famosas ruinas de ¡Machu Picchu!

Y es que a pesar de ser peruana… nunca antes había tenido la oportunidad de viajar a este lugar… hasta ahora que vivo en el extranjero… ¡suele pasar!

En mi caso, unas horas después de llegar en el tren desde Ollantaytambo e instalarme en mi hospedaje de Aguas Calientes, abordé el autobús que me subiría a la ciudadela Inca.

Personalmente, elegí ingresar a Machu Picchu en el segundo turno, es decir el de las 12 del medio día. Así que antes tuve un poco de tiempo para recorrer algunas calles de este pequeño poblado y de tomar algún refrigerio para llenarme de energías.

Y aunque, por la experiencia de otros viajeros, se recomienda entrar en el primer turno y si es posible madrugar para lograr entrar a las 6:00am, que es cuando menos gente hay, yo no tuve ningún problema con la aglomeración del turismo, quizá porque fui en el mes de diciembre, cuando es época baja y a pesar de que para esas fechas suele llover mucho, a mi me recibió un espléndido día soleado.

Los autobuses hacia Machu Picchu, tardan aproximadamente 20 minutos en subir a la montaña. Estas unidades que pertenecen a la compañía Consettur, son modernos, cómodos y limpios. Encargados de trasladar un aproximado de 30 personas por trayecto. Y como ya lo mencioné antes, es necesario que tengas tu boleto en mano antes de subir a uno de estos (más información sobre los autobuses a Machu picchu, en el siguiente enlace).

Ya en la entrada del recinto arqueológico, lo primero que tuve que hacer fue mostrar mi boleto de entrada junto a mi documento de identidad.

En este punto también tienes la oportunidad de contratar un guía turístico, quien normalmente se desplaza en grupo de no más de 16 personas (el precio a pagar no resulta muy caro pues se divide el total entre las personas que forman el grupo). El guía, aparte de explicarte un poco sobre la historia del lugar, te servirá para guiarte en un recorrido fructuoso y seguro alrededor de la montaña. Atención: desde Julio del 2017, es obligatorio contratar un guía turístico para poder entrar a Machu Picchu.

Un poco de historia

Machu Picchu, la joya del Perú

Declarada Patrimonio de la Humanidad en 1983 y una de las Siete Maravillas del Mundo Moderno, esta joya peruana enamora a todo aquel que lo visita.

Y no es para menos pues nada más atravesar su entrada nos encontramos con un lugar bello, mágico y enigmático. Una increíble ciudadela de piedra encaramada en la cima de una montaña (casi tocando el cielo), en medio de una frondosa selva, en el valle del río Urubamba.

Esta belleza arqueológica, construida por los Incas durante el siglo XV, se halla situada aproximadamente a 2.450 msnm. Se trata de una ciudad compuesta mayormente por murallas, viviendas, templos, canales de irrigación y terrazas agrícolas.

Un lugar que pasó inadvertido durante la conquista española, quizá a este hecho se le deba la razón de su excelente conservación. Escondida durante siglos, hasta recién en el siglo XX, exactamente en 1911, cuando el explorador americano Hiram Bingham la redescubrió y la dio a conocer al mundo entero.

Y aunque la razón de su existencia, hasta el día de hoy, siempre haya sido un misterio, los historiadores han llegado a la conclusión de que Machu Picchu (montaña vieja, en quechua), fue construido para cumplir las siguientes funciones:

  • Santuario religioso, puesto que era el lugar en donde se veneraba a sus dioses, todos estos relacionados con la naturaleza: el sol (Inti), la luna (Killa), la tierra (Pachamama), las montañas (Apus), etc.

  • Tierra de cultivo, ya que contaba con el clima ideal para realizar las tareas agrícolas. Los Incas cultivaron dentro de este lugar frutas, verduras, hortalizas así como los populares granos de maíz o la famosa hoja de coca.

  • Observatorio astronómico, pues su ubicación en las alturas, se prestaba para visualizar este tipo de acontecimientos cosmográficos.

Su estructura

Al parecer la ciudadela de Machu Picchu estaba dividida en tres zonas:

  • La zona agrícola, que hasta el día de hoy abarcan la entrada, los cuarteles y la plaza principal. Esta era el área en donde se trabajaba la tierra y se construían los canales de riego.

  • La zona Imperial, en donde se levantan el Templo del Sol, el Palacio Real, el Templo Principal y la Intihuatana (reloj solar). En este espacio habitaba la clase noble, es decir, el Inca y su familia, los gobernantes, los sacerdotes y las famosas “Vírgenes del Sol”.

  • La zona urbana, compuesta por el Templo del Cóndor, la Roca Sagrada y las tres Portadas. Era la zona en donde vivía el pueblo, los ciudadanos comunes, quienes hacían de sirvientes y/o se encargaban de los trabajos del campo.

Los Incas

Los Incas formaron parte de un gran Imperio, el Imperio del “Tahuantinsuyo“. Y aunque este duró solo cien años, plasmó grandes huellas en la historia del Perú y el mundo.

Machu Picchu, fue un símbolo de poder Inca. Los Incas, al mando de su gobernador Pachacutec dejaron un gran legado histórico y cultural dentro de este recinto arqueológico.

Entre las cosas que más impactan de estos antiguos ciudadanos andinos podemos mencionar:

  • El desarrollo arquitectónico y tecnológico empleado en sus perfectas construcciones de piedra.

  • La tecnología empleada en el tratamiento del agua en la agricultura.

  • La construcción de sus canales, andenes y fortalezas agrícolas.

  • La forma en como descifraban el clima a través de su calendario solar o “Intihuatana”.

Estas son algunas de las razones por las que se ha llegado a la conclusión de que los Incas fueron grandes ingenieros, constructores y astrónomos. Personajes que ni siquiera contaron con la ayuda de la rueda y/o herramientas de acero para diseñar canales, trazar caminos, mover pesadas y gigantescas piedras y/o realizar sus faenas diarias. Su trabajo fue definitivamente un trabajo arduo, artesanal y de fuerza.

Visita al Huayna Picchu

  • El Huayna Picchu (montaña nueva en quechua), es aquella montaña que sale las típicas fotografías de las revistas de viajes y/o en las postales turísticas. El lugar desde donde se capturan las más hermosas vistas hacia el complejo de Machu Picchu, el río Vilcanota, la montaña Putucusi y hasta el nevado de Salkantay.

  • Forma parte de las ruinas de Machu Picchu, pero esta es aún más alta y empinada, pues alcanza casi los 2.720 msnm.

  • Su acceso es bastante limitado, pues para su ascenso se debe contar con un buen entrenamiento físico. Por lo tanto, no es apto para personas con limitaciones físicas tales como: ancianos, niños menores de 12 años, ni aquellas personas con problemas cardíacos, pulmonares o que sufren de vértigo.

  • La subida a la montaña del Huayna Picchu, la cual puede tomarte de entre 45 minutos a 1 hora, se da en medio de un paisaje de espesa vegetación, rodeado de precipicios y casi siempre cubierto de neblina. Además, sus escaleras de vértigo más conocidas como “las escaleras de la muerte” (aunque aún nadie haya muerto en ellas), están labradas en la misma roca y son angostas e irregulares.

  • El recorrido al Huayna Picchu puede tardar alrededor de unas 2 horas.

  • Lo que más destaca en esta montaña es el Templo de la luna, situado en medio de dos cuevas y conformado por nichos, muros y marcos de piedra.

  • Al igual que el Machu Picchu, el Huayna Picchu posee una gran cantidad de andenes y terrazas construidos con fines agrícolas.

  • Para visitar la “montaña joven”, hay que reservar las entradas con mucha antelación, pues solo pueden subir 400 personas por día, divididas en dos turnos (7:00 am y 10:00 am). Por otro lado, la entrada al Huayna Picchu puede combinarse con la de Machu Picchu en un solo precio. Para reservar tus entradas al complejo arqueológico dirígete al siguiente enlace oficial.
  • La temporada seca, de abril a octubre, es sin duda la mejor época para subir al Huayna Picchu. El clima es agradable y soleado, hay pocas posibilidades de lluvia y el paisaje se ve más despejado y hermoso (si aún cabe la posibilidad).

¡Volveré!

¡Conocer Machu Picchu ha sido hasta ahora una de mis mejores experiencias como viajera!

Todo lo que leí en los libros, vi en los documentales por la televisión y escuché hablar a la gente durante toda mi vida, sobre esta belleza arqueológica Inca, es poco para la impresión que me lleve al conocerla.

Simplemente, su estado de conservación, su locación y su estructura, son razones suficientes para dejarte sin habla. Es más… si al igual que yo, eres de esos viajeros “emocionales” (quienes lloran al hacer realidad un sueño)… ten por seguro que alguna lagrimilla brotará de tus ojos al tener en frente a esta fascinante “Maravilla del Mundo Moderno”.

Fue increíble realizar largas caminatas, entre subidas y bajadas, dentro del recinto. Rodeada de tanta naturaleza, sin olvidar a las llamas y las alpacas quienes con su compañía alegraron aún más mi visita.

¡Definitivamente volveré a Machu Picchu! … y espero que no tarde mucho en hacerlo. Eso sí, la próxima vez volveré mejor acompañada… cómo no! Ah… y esta vez si estaré lista para treparme al Huayna Picchu… al menos eso espero.

 

Texto y fotografía: Libia CV

 

Sobre Machu Picchu

  • Recuerda que los imprescindibles para tu visita a Machu Picchu son: documentos vigentes, boleto de autobús, entrada a Machu Picchu, protector solar, repelente para mosquitos, agua, refrigerio y cámara de fotos.

  • Ten en cuenta que la vestimenta dependerá de la estación del año en la que vayas. La época seca, de abril a octubre, o la época lluviosa, de noviembre a marzo. Aunque, debido a la altitud del lugar, el clima puede variar repentinamente, así que siempre es importante llevar un impermeable por si llueve.

  • Con todo, sea la estación del año que sea, siempre tendrás que vestir zapatos y ropa cómoda para poder moverte por la montaña sin ningún problema. El calzado de preferencia que sea de senderismo.

  • Aunque está prohibido comer dentro de Machu Picchu, es recomendable llevar algún snack contigo, por si te da hambre. Ya que los restaurantes ubicados en la entrada… lamentablemente (y debido a la gran afluencia del turismo), tienen los precios muy elevados.

  • Y por último, no olvidar el famoso mal de altura. Puedes medicarte con anticipación o proveerte de infusiones y/o dulces de coca para paliar los efectos del “soroche” en las montañas.

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